Marie Julie Jahenny
Marie-Julie Jahenny nació 12 de febrero
1850, en un
pequeño pueblo en Bretaña (noroeste de Francia), llamado Blain. Fue
bautizada el Miércoles de Ceniza, 1850, era el mayor de cinco
hijos. Marie-Julie Jahenny fue criado por unos simples y buenos padres con
fe viva.
Su madre era muy devota de la
Virgen María. Cuando
tenía 16 años, Marie-Julie se puso a trabajar al servicio de una
familia. Pero su débil constitución le permitió permanecer allí sólo seis
meses, debido a que la Divina Providencia le deseaba que viviera como una alma
víctima en reparación por los pecados de la humanidad, y ella gustosamente
abrazó con todo su ser. Se unió a
la Tercera Orden Franciscana cuando ella tenía veinte años.
En 1873
recibió del Cielo que don místico de los estigmas. Desde la edad de
veintitrés años hasta su muerte, unos sesenta años, tuvo en su cuerpo las
Llagas de Nuestro Señor.
Además de las Cinco Llagas en manos, pies y
costado, Marie-Julie sufrió las heridas infligidas por la corona de
espinas y la Cruz de Nuestro el Señor en el hombro, las heridas de su
flagelación, las causadas por las cuerdas con que estuvo atado, así como otras
heridas de carácter más místico. Como resultado, ella fue llamada “La Bretona
Estigmatizada”.
Marie-Julie vivió su vida de
co-redentor sufrimiento (como alma víctima) en una pequeña casa
de campo en la pedanía de La Fraudais, al Noreste de Blain. Ella cumplió
Nuestro deseo del Señor para ella de hacer reparación por los pecados de
Francia y el mundo. Marie-Julie fue la maravilla de los muchos científicos
que la examinaron continuamente, el desprecio de los incrédulos y la admiración
de su amigo de toda la vida, Monseñor Fournier, obispo de Nantes.
Tenía el don de reconocer la
hostia consagrada del pan común, así como los objetos que
fueron bendecidos y los que no lo fueron. Su regalo también incluía el reconocimiento
de reliquias e identificar de dónde venían, y por último, a pesar de
que era analfabeta, ella entendía himnos y oraciones litúrgicas en
varios idiomas diferentes.
Durante
un período de cinco años, a partir del 28 de diciembre 1875 sobrevivió
sólo con la Sagrada Hostia que recibió diariamente. Como registró
Dr. Imbert-Gourbeyre, durante todo este período, no hubo excreciones líquidas
ni sólidas. Ella era completamente insensible al dolor y a la luz intensa
durante sus éxtasis.
También informó apariciones de la
Santísima Virgen María y Jesucristo a través de la cual recibió profecías sobre
el fin del mundo, los Reyes Católicos, el castigo por los pecados de la gente,
la destrucción de París a través de la guerra civil, los Tres Días de
Oscuridad, y la venida del Anticristo.
Marie-Julie
Jahenny se fue a casa con el Señor en el 24 de febrero 1941.
TRES
REVELACIONES CENTRALES
María Julia recibió tres
revelaciones principales de Jesucristo y la Virgen María.
LA
TRIBULACIÓN DE LOS ÚLTIMOS DÍAS
La Virgen María le dijo en un
mensaje:
“Si, hijos míos, en estos últimos
tiempos, aunque todavía ellos están alejados del fin que se llama fin de los
fines de la Tierra, es decir, el fin de toda existencia mortal, comprendedme
bien, en estos últimos tiempos la Tierra será testigo de grandes y prodigios
espectaculares, sobre todo en el Cielo. Habrá manejos impíos, falsos cristos
bajo capa de piedad se van introduciendo en la Iglesia”.
En
estas manifestaciones se marca la diferencia entre los últimos tiempos
y el fin del mundo, asimismo se insiste en ese castigo a la humanidad
mediante el cual el mundo quedará purificado de su pecado.
LOS
TRES DÍAS DE OSCURIDAD
“Vendrán tres días de
grandes tinieblas.
Las velas de cera bendita iluminarán durante estas tinieblas horrorosas. Una vela durará los tres días, pero en las casas de los impíos no arderán
Las velas de cera bendita iluminarán durante estas tinieblas horrorosas. Una vela durará los tres días, pero en las casas de los impíos no arderán
Durante esos tres días los
demonios aparecerán en formas horribles y abominables y harán resonar el
aire con espantosas blasfemias.
Los rayos y centellas penetrarán en las casas, pero no apagarán la luz de las velas benditas los vientos, tormentas y terremotos.
Tres cuartas partes de la humanidad será aniquilada. El castigo será mundial”.
Los rayos y centellas penetrarán en las casas, pero no apagarán la luz de las velas benditas los vientos, tormentas y terremotos.
Tres cuartas partes de la humanidad será aniquilada. El castigo será mundial”.
REMEDIOS
NATURALES Y SOBRENATURALES PARA USAR CONTRA LAS CALAMIDADES QUE AMENAZAN EL
MUNDO
1. En los tres días de tinieblas
“Solo las velas bendecidas
arderán. Una de estas velas bastará para cada hogar durante los tres días de
tinieblas. No lucirán en las casas de los impíos y blasfemos”
2. Plagas mortales
El
único remedio para protegernos será: “Tragar un pedacito de papel muy
fino en el que ponga: ¡Oh! Jesús, vencedor de la muerte; sálvanos, O Crux Ave”
3. Para los animales
“Se les pondrá al cuello una
medalla de San Benito” (La Virgen advirtió a todos que llevaran
una medalla de San Benito)
4. Durante el período de grandes
calamidades
Terremotos,
guerras, inundaciones, etc. recitar la siguiente oración a la Santa
Cruz:
“Yo te
alabo, te adoro, te abrazo, ¡Oh! adorable Cruz de mi Salvador. Protégenos,
guárdanos, sálvanos. Jesús te amó mucho, por tu ejemplo, te amo yo. Por tu
santa imagen, calma mis temores y que sienta sólo paz y confianza”.
5. Grandes tormentas
Deberá recitarse la siguiente
oración a la Cruz, revelada por Nuestro Señor:
“¡Oh!
Crux Ave, spea unica “et Verbum caro factum est”. ¡Oh! Jesús, vencedor de la
muerte, sálvanos”
6. Guerras y revoluciones
Nuestro
Señor le reveló durante un éxtasis:
“Para
disipar todo miedo y terror, os colocaréis sobre la frente una medalla o
estampa bendecida de María Inmaculada. Vuestro espíritu estará en paz.
Vuestro corazón no temerá el terror de los hombres. Vuestro espíritu no sentirá
los efectos de mi gran justicia”
7. Enfermedades desconocidas
Recibido
durante un éxtasis.
“Una
medalla de mi Divino Corazón; una medalla que lleve mi Cruz Adorable. Meteréis
ambas medallas en un vaso con agua – tanto de cartón como de metal -.
Beberéis esa agua que ha sido doblemente bendecida y purificada. Una sola gota
en vuestra comida; una gota bastará para eliminar, no ya la plaga, sino el
flagelo de mi Justicia. (La medalla milagrosa, por sí misma, reúne las
condiciones necesarias). Daréis una gota de este agua a las pobres almas que
hayan sufrido el flagelo de enfermedades desconocidas; las que atacan al
corazón, al espíritu y a la palabra”
8. Enfermedades diversas
“Para
usar en infusión: La hierba de San Juan (Glechoma hederacea)
(enredadera de exterior en árboles); especialmente para estados graves y para
los dolores en el pecho y jaquecas intensas. El espino (Caetagus
oxyacantha) para usar en caso de cólera (que será frecuente y estará muy
extendido). Para fiebres desconocidas: será eficaz la humilde Violeta (Viola
odorata), el perfume y la virtud de la humildad”
9. Epidemias y epizoóticas
“El
Señor concede al gran San Benito el poder de aliviar la gran calamidad. Una
procesión fervorosa de la imagen, sin miedo ni temor, puede detener esta
calamidad”
10. Fuego terreno y celestial
Del Sagrado Corazón de Jesús:
“El
calor será terrible… al hacer la señal de la Cruz con agua bendita se reducirá
el calor y se alejarán las chispas. Besaréis cinco veces pequeñas cruces
con indulgencias… pequeñas cruces colocadas sobre las cinco llagas de Jesús
Crucificado en una imagen sagrada. Tal protección beneficiará a las almas de
pobres pecadores que invoquen a mi Madre Inmaculada, Madre de la Salvación,
Refugio y Reconciliación de los pecadores”.
11. Objetos protectores
De la Santísima Virgen:
“Tened
siempre a mano vuestros objetos protectores: vuestras velas bendecidas,
vuestras medallas, vuestras estampas y objetos sagrados de donde
fluyen todas las gracias”.
“Hijitos
míos: es la fe, es la confianza la más preciada de todas las oraciones y la que
más obtiene”.
12. Refugios
Del Divino Corazón de Jesús:
“Queridos
míos: hay tres refugios (para el tiempo de la tribulación): Mi Divino
Corazón, mi Divina Cruz y mi querida Inmaculada Madre“.
De Santa Ana:
“Tendréis
varios refugios a la hora del castigo: La Cruz, el Adorable Divino
Corazón y el Corazón Virginal de mi Hija Inmaculada”.
13. Forma de usar el Espino
Según
indicaciones de Nuestra Señora:
“Habrá
una grave enfermedad que la ciencia humana no podrá aliviar. Esta
enfermedad atacará primero al corazón; luego al espíritu, y al mismo tiempo a
la lengua. Será horrible.
El calor que la acompañará será
un fuego devorador insoportable y tan intenso que
los miembros del cuerpo afectados se pondrán rojos, un rojo feroz e
insoportable.
Después de siete días, esta
enfermedad que habrá sido sembrada como la semilla en el campo (periodo de
incubación) se extenderá rápidamente por todas partes, haciendo grandes
progresos.
Hijos míos, solo hay
un remedio que podría salvaros. Conocéis el Espino
que crece en casi todos los setos. Las hojas del espino (no las ramas) pueden
detener el avance de esta enfermedad.
Recogeréis las hojas (no las ramas).
Aunque secas, conservarán su eficacia. Las pondréis en
agua hirviendo y las dejaréis a remojo unos 14 minutos, cubriendo el recipiente
para que no se vaya el vapor.
Al comienzo de esta enfermedad
deberá usarse este remedio tres veces al día. Esta
enfermedad producirá continuos vómitos y náuseas. Si el remedio se toma
demasiado tarde, la parte del cuerpo afectada se pondrá negra, y en lo negro
aparecerá una especie de raya pálida y amarilla”.
**
12. Refugios
Del Divino Corazón de Jesús:
“Queridos
míos: hay tres refugios (para el tiempo de la tribulación): Mi Divino
Corazón, mi Divina Cruz y mi querida Inmaculada Madre“.
De Santa Ana:
“Tendréis
varios refugios a la hora del castigo: La Cruz, el Adorable Divino
Corazón y el Corazón Virginal de mi Hija Inmaculada”.
13. Forma de usar el Espino
Según
indicaciones de Nuestra Señora:
“Habrá
una grave enfermedad que la ciencia humana no podrá aliviar. Esta
enfermedad atacará primero al corazón; luego al espíritu, y al mismo tiempo a
la lengua. Será horrible.
El calor que la acompañará será
un fuego devorador insoportable y tan intenso que
los miembros del cuerpo afectados se pondrán rojos, un rojo feroz e
insoportable.
Después de siete días, esta
enfermedad que habrá sido sembrada como la semilla en el campo (periodo de
incubación) se extenderá rápidamente por todas partes, haciendo grandes
progresos.
Hijos míos, solo hay
un remedio que podría salvaros. Conocéis el Espino
que crece en casi todos los setos. Las hojas del espino (no las ramas) pueden
detener el avance de esta enfermedad.
Recogeréis las hojas (no las ramas).
Aunque secas, conservarán su eficacia. Las pondréis en
agua hirviendo y las dejaréis a remojo unos 14 minutos, cubriendo el recipiente
para que no se vaya el vapor.
Al comienzo de esta enfermedad
deberá usarse este remedio tres veces al día. Esta
enfermedad producirá continuos vómitos y náuseas. Si el remedio se toma
demasiado tarde, la parte del cuerpo afectada se pondrá negra, y en lo negro
aparecerá una especie de raya pálida y amarilla”.
CRUZ DEL PERDÓN
Cruz de los hijos e hijas de la luz
Palabras de Nuestro Señor del 20
de Julio de 1882:
“Yo deseo
que mis siervos, siervas y hasta los más pequeñitos se puedan revestir de una
Cruz. Esta Cruz será pequeña y en su medio llevará como una llamita blanca.
Indicará esta llamita que son hijos e hijas de la luz”.
Éxtasis del 15 de noviembre de
1921
“Amigos
míos tan amados, quiero que os déis cuenta de lo que padezco pensando
en tantas almas privadas de la felicidad eterna.
Amiguitos
tan amados los días pasados dejaron mucho mal, pero los que vienen
serán aún más terribles porque el mal va cobrando una intensidad terrible,
una extensión que ya no tendrá límites.
Amiguitos
míos amadísimos, llevaréis mi Cruz adorable la cual os guardará de
todas clases de males, que sea grande o pequeña; un día las bendeciré
todas.
– Primero, llevarán el nombre de
«Cruz del perdón».
– Segundo, el de «Cruz de la
salvación».
– Tercero, el de «Cruz de la
santa protección».
– Cuarto, el nombre de «Cruz que
calma las calamidades».
– Quinto, llevarán la plegaria:
“Oh Dios Salvador Crucificado, abrásame de amor, fe y ánimo para la salvación
de mis hermanos”.
“Hijitos
míos, todas las almas que sufren y están acribilladas por las calamidades,
todas las que besarán esta Cruz, recibirán mi perdón, todas las que la tocarán
recibirán mi perdón.
Será
larga la expiación, pero un día será el Cielo, el Cielo se abrirá. Os advierto
con anticipación, amiguitos míos amadísimos, para que no estéis sorprendidos,
para que tengáis tiempo de avisar a los que queréis y sus familias”
Éxtasis del 17 de enero de 1922
Nuestro
Señor revela esta oración que se debes rezar a menudo, y sobre todo durante el
tiempo del gran diluvio de males y de espanto:
“Te saludo, te adoro, te beso, ;
Oh ! Cruz adorable de mi Salvador. Protégenos, guárdanos, sálvanos. Jesús te
amó tanto. Por tu santa imagen sosiega nuestros espantos. Que yo no sienta nada
más que paz y confianza”
Añade
Nuestro Señor que con esta oración: “Recibiréis tantas gracias, tanta fuerza y
tanto amor que este gran diluvio pasará sin que os déis cuenta de él. Es una
gracia de mi cariño”.
ESCAPULARIO DE BENDICIÓN Y
PROTECCIÓN
Éxtasis Del 23 De Agosto De 1878
“He
aquí lo que me mostró la Santa Virgen sobre su Corazón inmaculado, es
un escapulario ancho, más ancho que los escapularios conocidos, un poco más
ancho que la palma de la mano. Su color se parece al de la violeta, un morado
muy bonito.
Aquí
está lo que representa: en el medio los tres clavos que crucificaron a
nuestro Señor sobre la Cruz, pasando unos encima de los otros, sin formar
una cruz. De la punta de cada uno cae una gota de sangre bermeja. Encima de los
clavos se ve una esponja cuyo aspecto recuerda el del cascabillo.
Las tres gotas de sangre se
juntan para caerse en un pequefio caliz pintado de rojo que es rodeado por una
corona de espinas, se ven tres crucecitas gravadas sobre la parte delantera del
cáliz. Es la parte del escapulario que está sobre la capa de la Santa Virgen.
Noto
que este escapulario es mantenido por dos lazos morados que
pasan sobre cada espalda, hay tres nudos sobre la espalda izquierda y dos sobre
la derecha.
El otro lado del escapulario
representa a la Santa Virgen María sentada,
sosteniendo en sus brazos a su adorable Hijo, la boca y la cabeza de Nuestro
Señor descansando sobre el Corazón de la Santa Virgen.
En la parte abajo del
escapulario, y casi a los pies de Nuestro Señor, está
un Ángel vestido de blanco, de pelo rizado, que lleva una corona blanca, su
faja es roja. En sus manos lleva una ropa que le sirve para secar los pies de
Nuestro Señor.
Encima del Ángel, por
la parte derecha del escapulario hay una escala. Por la parte izquierda, detrás
de Nuestro Señor, se ve la caña de la Pasión, pintada de rojo pero sin esponja.
Corren las lágrimas de la Santa Virgen, por la parte derecha de su pecho, y se
van a parar a los pies del Ángel. Es bordado el escapulario por un lazo rojo y
son de lana los lazos.
Ahora,
hija mía, me dijo la Santa Virgen, voy a darte la explicación de este
escapulario. Me dirijo a tí, victima mía, y a mi siervo (será el director
espiritual de Marie-Julie Jahenny).
Hijos
míos de la Cruz, hacía mucho tiempo que mi Hijo y Yo deseábamos dar a conocer
este escapulario de bendición; Hijos mios, este escapulario, es como si
mi Corazón le hiciera de modelo, pues es mi Corazón el emblema de la
simplicidad y de la humildad, lo que simboliza el color morado.
Son poco venerados los clavos que
traspasaron los pies y las manos de mi Hijo, y son
venerables; por eso mi Hijo, en su divina Sapiencia pide la representación de
los tres clavos en la parte delantera del escapulario.
Las tres gotas de sangre y
el cáliz representan los corazones generosos recogiendo la sangre de mi Divino
Hijo.
Representará la esponja roja a
mi Divino Hijo bebiendo, en cierto modo, los pecados de sus hijos pero su
adorable boca lo rehúsa.
Deseo que el fondo (normalmente)
negro del escapulario sea morado, pero deseo Yo que los
clavos, el cáliz, la esponja y la corona estén sobre un pedazo de franela rojo
oscuro.
Esta primera aparición de este
escapulario será una nueva protección para el tiempo de los castigos, de las
calamidades y de las hambres. Todos los que lo llevarán podrán aguantar las
tormentas, las tempestades y las tinieblas, tendrán la luz igual que de día.
Esta es la fuerza de este escapulario desconocido”.
Presenta la Santa Virgen el
escapulario a Nuestro Señor que dice entonces:
“Me
dirijo a tí, victima mía, también a mis victimas y a mi siervos, hijos míos de
la Cruz. Os doy una idea, un pensamiento profundo: cuando me quitaron de la
Cruz, me pusieron en los brazos de mi Madre: este descendimiento, este
pensamiento, esta devoción, son poco conocidos. Quisiera Yo, que gracias a la
reproducción de este escapulario esto entrará en el corazón de los hijos de la
Cruz, y ellos me saludaran diciéndome:
– Te saludo, Jesús Crucificado
por dejarme la vida.
– Te saludo con el júbilo de los Ángeles y de los Santos cuando te descendíeron de la Cruz.
– Te saludo con el júbilo de los Ángeles y de los Santos cuando te descendíeron de la Cruz.
– Te saludo con la tristeza de tu Madre cuando te descansabas contra su Corazón y sobre sus rodillas inmaculadas.
“Hijos
míos, muy pocas almas piensan en enjugar las adorables heridas de mis
pies cuando corre la sangre y quisiera Yo que fuera conocida esta
representación.
Tampoco se piensa mucho en las
lágrimas derramadas por mi Madre durante mi Pasión; estas
lágrimas están a los pies del Ángel que seca mis pies sagrados. Gracias a este
escapulario, quisiera Yo que pensarais en esta escala, en esta caña y en estos
clavos de mi Pasión.
Hijos
míos, cada alma, cada persona que poseerá dicho escapulario, verá su
familia protegida así como su casa sobre todo de los incendios que nunca la incendiarán.
Este escapulario fulminará a los
ingratos que blasfemarán mi Nombre en la casa en la
cual estará expuesto. Si entra un impío, estará éste tan impresionado que
próxima será su conversión.
Todos los que lo llevarán estarán
preservados del trueno, de muerte súbita y de accidentes. Estarán protegidos
durante los castigos.
Quienquiera
que lo pondrá en el Templo Santo alejará a los impíos y las profanaciones.
El
Señor añade también que se despertarán la fe y la convicción en el alma
obstinada a la cual le será recordado este escapulario en la hora de la muerte;
que todos los que pensarán en él y lo amarán evitarán las penas del
alma y que quien lo llevará estará fuera de peligro como si poseyera el Cielo.
Precisa
también que además este escapulario servirá de pararrayos bajo el cual
la Ira de Dios se hará menos pesada.
Dice
también Nuestro Señor que cualquier sacerdote podrá bendecir este
escapulario.
Tú,
victima mía, podrás hacer el modelo… Al ponerse este escapulario se
podrá rezar 5 ó 7 veces el Crux Ave y meditar durante 1 ó 3 minutos sobre mi
Santa Pasión… Concederé muchas gracias a quien se vestirá de este santo Hábito.
MEDALLA
DE NUESTRA SENORA DEL BUEN AMPARO
Éxtasis del 28 de noviembre de
1878
Hija
mía, he aquí mi historia. “Fue esculpida por un pobre lisiado,
quien después de grandes enfermedades, se volvió cojo y contrahecho. Era pobre,
pero educado religiosamente. Como no podía vivir sin trabajar, se ofreció a una
familia adinerada para guardar sus rebaños. Mientras estaba en los pastos se
decía en sí mismo muchas veces :
**
Nada hice para alabar y honrar a
la Santa Virgen quien me conservó la vida a pesar de tantos sufrimientos.
Entonces,
un día, pidió a su amo la parte más dura de un árbol y éste cumplió
su deseo. Talló el pedazo de madera y cada día iba adelantándose su
trabajo.
Le ayudé y acabó la Estatua. Me
colocó en el pequeño cuartucho en que descansaba. Después de su muerte, la
Estatua quedó mucho tiempo en la familia de sus amos.
Al principio, tenía Yo mi pequeño
oratorio, pobre pero rico de visitas ; venían las madres
cristianas para consagrarme a sus pequeñitos; muchos sacerdotes besaron mi
Estatua. Muchas veces, alejé los peligros y los riesgos que caían sobre Mis
hijos. Más tarde, fui entregada a un viejo sacerdote que me conservó hasta su
muerte. Pero poco antes, le dije por tres veces.
Hijo
mío, no son cristianos tus herederos, no me devolverán el homenaje que merezco
Yo; antes de morirte, me llevarás al pantano a unas cuantas millas de aquí
donde pasa un arroyuelo — Me dirigirás la cabeza hacia Nazareth — y me
harás un pequeño santuario en forma de tumba. Conservarás el secreto y me llevarás
allá en el silencio de la noche, rezándome una oración. Me encerrarás y te
morirás con tu secreto, Plantarás algunas espinas que crecerán rápidamente y Yo
me quedaré enterrada en aquel lugar.»
Añadió la Santa Virgen que pasados
muchos años, llegó la hora de su salida. Entonces fue cuando su Divino
Hijo dejo caer desde el Cielo, una antorcha luminosa sobre el sitio donde
estaba enterrada la Estatua, llamando la atención de los pastores. Con
respeto fue abierta la piedra sellada y se conservó una gran veneración por
este lugar. «Estaba Yo intacta» dijo la Santa Virgen.
Al
instante, se rezaron unas oraciones y manifesté mi gloria devolviendo la salud
a un chiquito.
Mi nombre es «Nuestra Señora del
Buen Amparo»
“Con
toda la bondad de mi Corazón, y con todo mi Cariño, diré también a los padres
que sería muy bien, y al mismo tiempo una gran gracia, que hicieran llevar a
sus hijos, pequeños y mayores, una medalla que aún no existe pero que se podría
acuñar, no muy ancha, como uno quiera. Esta medalla llevaría estas
palabras:
«Oh! Tú Santa Virgen, quien
pisaste la cabeza de la serpiente, protege nuestra fe y la inocencia de
nuestros pequeñitos.»
La Santísima Virgen lleva esta
medalla sobre su Corazón y leo muy bien lo que
está escrito; Ella me la enseña: es redonda y blanca.
La
Santísima Virgen continúa:
«No es
necesario que cueste mucho esta medalla, su valor será el mismo. Servirá
para proteger la inocencia durante un tiempo muy difícil, mientras se derramará
la peste de la corrupción por todas partes. Cada cristiano podriá proveerse de
esta medalla que le servirá de defensa y de arma de la Fe la cual vencería la
boca culpable y pérfida del mal.»
¡ Sierva de Dios Marie-Julie Jahenny Ruega por nosotros !
╬ Padrenuestro, Avemaría y Gloria
(11 veces hasta completar 33, en honor a los años de Jesús)