¿CÓMO ERA LA CORONA DE ESPINAS DE JESÚS?
Antiguamente, cuando
un soldado romano realizaba actos de gran valentía, de forma tal que prestaba
un gran servicio a Roma y a sus habitantes, se le concedía la corona cívica,
también llamada corona civil o corona de roble, destinada únicamente a quienes
habían salvado la vida de un ciudadano romano. Recibirla era un gran
privilegio, y quien la llevaba recibía muchos honores. Esta corona estaba
formada por una corona de roble, y no podemos dejar de pensar que era
precisamente en esta insignia honorífica en la que pensaban los soldados
romanos cuando colocaron sobre la cabeza de Jesús la corona de espinas.
El significado de la corona de espinas
Hemos visto lo que
significaba la corona de espinas de Jesús para los soldados romanos. Para los
cristianos, en cambio, la coronación de espinas se convierte en un símbolo de
la realeza efectiva de Jesús: incluso en el dolor, en el sufrimiento infligido
por aquellos a los que fue enviado a salvar, Él demuestra ser Rey y Mesías,
Siervo de Dios (Isaías 53) postrado de dolores por voluntad del Altísimo, y que
« se entregó a la muerte y fue contado
entre los malvados, cuando en realidad cargó con los pecados de muchos e
intercedió por los pecadores», pero también Rey de reyes y Señor de
señores, dispuesto a volver del cielo montado en un caballo blanco, para juzgar
y combatir con justicia, con ojos como una llama de fuego, envuelto en un manto
empapado en sangre, y su nombre es la Palabra de Dios (Apocalipsis 19).
Jesús, Rey del amor,
Rey del dolor, Rey del sacrificio. En Su humildad, elige conscientemente los
dolores indecibles de la Pasión, la humillación del escarnio y la burla cruel
de los soldados y de la multitud, el tormento de la flagelación, la mofa
extrema de la coronación de espinas, la agonía de la crucifixión. Y, sin
embargo, contemplando a Jesús en la cruz, vemos a un hombre roto, derrotado,
vencido, pero que, en el instante mismo de su caída, se eleva por encima de
todo y de todos y triunfa, como Rey, y prevalece contra sus opresores, subyuga
a la muerte, vence a la oscuridad, derrota al pecado, de nuevo por amor y en
nombre del amor.
Este es el
significado de la corona de espinas de Jesús, un símbolo de humildad y derrota
que se convierten en triunfo y grandeza real, de un sufrimiento victorioso que
es un mensaje de vida y esperanza y salvación para todos.
¿Cómo fue la corona
de espinas que llevó Jesús de Nazaret?
¿De qué estaba hecha?
¿Qué daños físicos le
ocasionó?
Un estudio del médico
forense Sánchez Hermosilla detalla científicamente las lesiones “muy sangrantes
y dolorosas” que sufrió Cristo.
Para responder a
éstos y otros interrogantes en torno a la corona de espinas, el doctor Alfonso
Sánchez Hermosilla, médico forense y director del equipo de investigación del
Centro Español de Sindonología, ha realizado un estudio al respecto, centrado
en “Las lesiones punzantes en el cuero cabelludo”.
El equipo de
investigación del Dr. Hermosilla llevó a cabo varios experimentos y
recreaciones con diferentes espinas similares a las que podían encontrarse en
el entorno de Jerusalén en tiempos de Jesús.
Los investigadores
confeccionaron diferentes modelos de coronas de espinas, y fueron colocados
para hacer las pruebas en un maniquí confeccionado en porexpan. Las coronas se
asentaron con varios golpes para emular la forma en que, muy posiblemente a
bastonazos, le fue colocada a Jesús. También se dispuso alrededor del cuello
del maniquí una estola de lino, a modo de túnica, con la intención de comprobar
si era factible vestir y desvestir el maniquí con la corona de espinas puesta.
Todas estas maniobras
se repitieron en otro modelo, en un cráneo humano recubierto con una capa de
ocho milímetros de plastilina blanca, simulando el tejido celular subcutáneo y
el cuero cabelludo. Las principales conclusiones fueron:
·
Para que se produjeran las lesiones que
aparecen tanto en el sudario de Oviedo como en la Sábana Santa de Turín, la
corona de espinas tenía forma de casquete, no de aro o corona, como aparece en
la mayoría de las representaciones.
·
El material con que estaba confeccionada
eran ramas vegetales de una planta de las Ramnáceas, probablemente alguna
variedad de Ziziphus.
·
La corona se colocó sobre Jesús de
Nazaret cuando aún estaba vivo.
·
La posición de la corona pudo haber sido
asegurada sobre la cabeza una vez colocada, para que no se moviera, con algún
tipo de dispositivo textil, como una cuerda.
·
Jesús de Nazaret pudo llevar la corona
puesta durante toda la pasión hasta la cruz, aunque es improbable que la
llevase mientras estuvo crucificado. (De ser así las lesiones de la región
occipital se habrían desgarrado al rozar la corona con la madera de la cruz).
Tipo de lesiones
Según afirma el Dr
Hermosilla en su estudio, desde el punto de vista de la Medicina Forense, las
espinas de las especies vegetales que pudieron ser utilizadas, trenzadas entre
sí en forma de casquete, ocasionaron múltiples lesiones punzantes en el cuero
cabelludo y la cara de Jesús.
Las espinas debían
tener 2,5 cm y la consistencia suficiente como para poder lacerar la piel.
“También es probable que ocasionaran laceraciones más o menos extensas y
profundas, desgarrando la piel en todo su espesor, y llegando incluso a ocasionar
marcas identificables macroscópicamente en la tabla externa de los huesos de la
bóveda craneal, aunque sin llegar a atravesarlos”, explica el estudio, que
también descarta la posibilidad de que las espinas llegasen a penetrar dentro
de la cavidad craneal, produciendo algún tipo de lesión neurológica.
“Los Evangelios no
nos mencionan nada en el comportamiento de Jesús de Nazaret que nos haga pensar
que la corona de espinas le produjera lesiones en el cerebro, aunque las
heridas sí eran muy sangrantes”, asegura el médico forense, que explica que
“cualquier herida en el cuero cabelludo o la cara, por pequeña e insignificante
que resulte, no sólo sangra profusamente, de un modo absolutamente
desproporcionado a su tamaño y gravedad, sino que además, resulta más dolorosa
que otra de características similares en cualquier otro lugar de la superficie
corporal”.
El Dr. Hermosilla
concluye que es juicioso suponer que estas lesiones ocasionaron una aparatosa
pérdida de sangre que debía cubrir la práctica totalidad del cabello, cara,
cuello, hombros, y parte superior del tórax, tal y como se puede apreciar en la
Síndone de Turín, donde se ve que tanto los cabellos, como el bigote y la barba
aparecen completamente cubiertos de sangre.
“Las lesiones que
pudo producir la corona de espinas, probablemente fueron mucho más graves,
profundas, extensas, lesivas y dolorosas de lo que hasta ahora se suponía, y
sangraron considerablemente más de lo que se ha representado a lo largo de la
historia del arte en la pasión de Jesucristo”, recoge el Dr. Hermosilla en las
conclusiones de su investigación.
La corona de espinas conservada en Notre Dame
Entre los muchos e
inestimables tesoros guardados en la Sainte-Chapelle, la iglesia construida por
Luis IX de Francia como capilla palatina del palacio real, había muchas y
preciosas reliquias de la Pasión. Además de un fragmento de la Verdadera Cruz
de Jesús, la esponja con la que Cristo fue apagado con vinagre y el Mandylion,
una tela en la que está impreso lo que se dice que fue Su rostro, la pieza más
valiosa es sin duda la Corona de espinas, que el Rey francés recibió del
Emperador de Constantinopla como prenda de un préstamo y que llevó a París en
1239. Después de que la Chapelle fuera desacralizada, las reliquias fueron
trasladadas a la Catedral de Notre Dame.
La corona de espinas
de Notre Dame consiste en un círculo trenzado sujeto por un hilo dorado con 70
espinas unidas. Se expone a la veneración de los fieles todos los primeros
viernes de mes. En el mundo hay muchas espinas que se considera que proceden de
la corona de Jesús, unas 700 han sido catalogadas, pero muchas de estas Espinas
Sagradas o Santas Espinas son reliquias ‘de contacto’, en el sentido de que no
formaban parte de la corona, sino que fueron colocadas sobre ella a lo largo de
los siglos. También en Italia, muchas iglesias reclaman la posesión de una
Espina Sagrada, objeto de devoción popular y de un culto férvido. Pensemos en
la Espina Sagrada de Andria, la de San Giovanni Bianco o la de la iglesia de
San Gaetano (San Cayetano) en Barletta.
Oración a Jesús en desagravio por la coronación con espinas
(Revelada a Santa Cecilia)
HIMNO
Estoy solo, estoy
abandonado Me han dejado con la corona de espinas Que penetran Mi cabeza Y Mi
pueblo me ha abandonado. Amados Míos, ¿Dónde estáis? Esta corona de espinas ha penetrado Mi alma
Retiren las espinas, tengan misericordia de Mí. Por amor a vosotros Morí en la
Cruz con la corona de espinas Estoy nuevamente viviendo con las espinas Yo soy
el Agonizante Jesucristo.
ORACIÓN
¡Mi amado Jesucristo
Agonizante, Hijo del Altísimo! Me postro a Tus pies en medio de mi nada.
Recuerdo todas mis ofensas hacia Ti. Te ruego, Señor, ten misericordia de mí.
Mis pecados te han mantenido en agonía por estos miles de años. Te contemplo aún
vivo, colgado en la Cruz, con esa terrible corona de espinas, la sangre bañando
Tu rostro, y las espinas punzando Tu Santa Faz.
Me arrepiento por ese regalo que te di:
La Corona de Espinas
Deseo quitarte la
corona de espinas, y ofrecerte con amor una corona de oro.
(Besando la corona y
apretándola contra su corazón Santa Cecilia oró así:)
Mi Jesús, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una
corona de espinas, Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. Mi Jesús, que sufres místicamente el dolor y
la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu Sagrado Corazón, Ten
misericordia de mí, y perdona al mundo. Mi Jesús, que sufres la ignominia de mi
terrible corona de espinas, ten misericordia de mí, y perdona al mundo.
(Apretando la corona
de espinas contra su cabeza, Santa Cecilia besó los pies de Jesucristo
Agonizante en la Cruz, y oró)
Mi Agonizante Jesús, recuerdo como yo golpeé
Tu Sagrada Cabeza con una varilla de hierro, para que te penetraran aún más las
espinas en Tu cerebro. Sentiste un dolor como si fuera un rayo que estremeciera
todo Tu Cuerpo virginal. ¡Oh cuanto te ha hecho sufrir mi maldad!
Cuando medito en Tu terrible caminar hacia el
Calvario, lloro amargamente porque mi maldad colocó esa corona de espinas en Tu
Sagrada Cabeza, sede de la Divina Sabiduría. Te veo cayéndote bajo el peso de
la Cruz, que hacía que las espinas penetraran más profundamente en Tu Cabeza.
Me veo arrastrándote y golpeándote la Cabeza
con una vara. ¡No hubiera querido ser yo quien hizo todo esto a mi amado
Salvador! Mi Jesús, te he tratado cruelmente, perdóname, perdóname, perdona a
Tu pueblo. Haré todo lo que pueda para retirar esas espinas, cambiando de vida
de ahora en adelante.
Mi maldad mantuvo la corona de espinas en Tu
Cabeza hasta Tu muerte, para que así no pudieras tener ni un poco de alivio en
Tu Pasión. ¡Señor, ten misericordia de mí. Cristo, ten misericordia de mi
maldad!
Contemplo Tu Sagrada Cabeza recostada sobre el
regazo de Tu Madre dolorosa estando ya muerto. Puedo ver las manos de Juan el
amado, de María Magdalena y de Tu Madre dolorosa desprendiendo, con lágrimas de
amor, la corona de espinas de Tu Sagrada Cabeza. Desearía ser uno de ellos,
para retirar la corona y ofrecerte a cambio una corona de oro, como muestra de
mi amor hacia Ti.
(Sosteniendo la
corona de espinas y meditando en silencio. Santa Cecilia oró así:)
"Te ofrezco todo
mi ser, y te prometo cargar mi cruz tras de Ti, con alegría y amor, todos los
días de mi vida. Recibe los méritos de mis sufrimientos y persecuciones, los
cuales te prometo aceptar con amor, en reparación por mis pecados, y los
pecados del mundo entero. Queridísimo Jesús Agonizante, con este humilde
ofrecimiento, deseo retirar la corona de espinas que te coloqué, y ofrecerte
una corona de oro. Recibe con amor, esta corona de oro que te ofrezco. Amén.
Padre eterno, te he
ofendido gravemente al lacerar la Sagrada Cabeza de Tu Hijo Unigénito, a quien
tanto amas. Ten misericordia de mí. Perdóname y perdona al mundo. Amén (tres
veces).
![]() |
| Tumba de Santa Cecilia en Roma |
PROMESAS DE JESÚS A QUIENES RECEN DEVOTAMENTE
LAS ORACIONES DE
REPARACIÓN POR LA CORONA DE ESPINAS
1. Yo sanaré las
heridas de los corazones de aquellos que adoren Mi Sagrada Cabeza a través de
esta Corona.
2. Yo consolaré a los
que Me consuelen con estas oraciones.
3. Yo derramaré el
océano de la Divina Misericordia sobre aquellos que adoren las Heridas de Mi
Sagrada Cabeza a través del rezo de estas oraciones.
4. Todos los que
adoren la Preciosísima Sangre de Mi Sagrada Cabeza a través de esta Corona,
recibirán la gracia de la Divina Sabiduría.
5. Yo protegeré sus
cinco sentidos.
6. Cuando toquen esta
Corona con amor. Yo permitiré que una gota de Mi Sangre caiga sobre sus
cabezas.
7. Yo renovaré el
amor de cualquier pecador arrepentido que adore misericordiosamente Mi Sagrada
Cabeza con esta Corona.
8. Siempre hay un
rocío de Mi Preciosísima Sangre dondequiera que estén estas espinas. No estoy
lejos, estoy cerca.
9. Yo coronaré las
cabezas de los que adoren las Sagradas Heridas y la Sangre de Mi Sagrada
Cabeza, a través de esta Corona, con una corona de victoria.
10. Yo prometo mostrar
Mi Sagrada Cabeza un día antes de su muerte, a todos los que amen su Corona y
adoren Mi Sagrada Cabeza por medio de ella, de manera que tengan perfecto
conocimiento de sus pecados y se arrepientan.
11. El 15 de
Septiembre de 2001, Nuestra Madre dijo que Ella le había pedido a Su Hijo
Jesús, bendecir la Corona de Espinas con poder sanador.



