jueves, 23 de julio de 2026

E_Diario

 



Santo Evangelio según san Mateo 13, 31-35

Lunes XVII tiempo ordinario

«Abriré mi boca diciendo parábolas»

Fuente: dominicos.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.

¡Venga tu reino!





Oración inicial

Señor, dejo en tus manos mis preocupaciones. Ayúdame a confiar en tu providencia, para que la revisión de mis actitudes y comportamiento me ayude a vivir lo que creo.

Evangelio del día 
Del santo Evangelio según san Mateo 13, 31-35

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío:
«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».
Les dijo otra parábola:
«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta».
Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta:
«Abriré mi boca diciendo parábolas;
anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

“…hasta que todo fermenta”
En su evangelio, Mateo presenta reunidas unas cuantas parábolas de las que Jesús pronunció. El Maestro, tan atento a la vida cotidiana, a la naturaleza y sus procesos, utiliza imágenes y experiencias que sus oyentes conocen bien o que han vivido.

Las dos parábolas de hoy nos remiten, por una parte, a considerar la desproporción que hay entre una realidad inicial y en sus posibilidades alcanzadas al final. Son procesos naturales: una semilla o la levadura tienen la fuerza dentro de sí mismas para posibilitar el cambio. Pero en esos procesos naturales hay una desproporción: entre la pequeñez de la semilla (“es la más pequeña”) y la hortaliza madura como “un árbol en el que vienen los pájaros del cielo a anidar”; o también entre una medida de levadura y las tres medidas de harina. ¿Cómo tomar conciencia de que esa misma desproporción es la que hay entre nuestra vida, nuestras realidades, nuestras maneras de obrar y de vincularnos, cuando se cierran en sí mismas y lo que el Reino es capaz de provocar en ellas cuando se abren a él?

Otra nota que estas parábolas destacan es la gratuidad. El crecimiento es un don, es gratuito. No es el sembrador el que logra que la semilla engendre el tallo, el tronco, las ramas y los frutos; y la mujer, una vez que amasó, nada puede hacer con la masa: solo esperar. Los protagonistas tienen su responsabilidad, pero no son ellos quienes dan el crecimiento. La transformación de nuestra vida, de nuestras comunidades y de nuestra sociedad, la conversión de nuestras relaciones y de nuestras estructuras tiene una obligada participación humana, pero el crecimiento y el cambio lo produce el Espíritu. ¿Cómo lograr ese equilibrio entre comprometernos y poner de nuestra parte lo que nos toca y abrirnos a la novedad del Espíritu? Si no están ambas, el Reino no crece…

Por último, estas parábolas destacan la invisibilidad, la discreción con la que acontecen estos procesos de crecimiento. Se gestan en lo secreto, casi imperceptible o misteriosamente. En efecto, no llegamos a ver cómo la levadura provoca internamente ese crecimiento en la masa o con qué mecanismos interiores la semilla genera esos procesos tan determinados. ¿Será que, como el apóstol Tomás, si no los vemos… no les creemos? ¿es posible que nuestra practicidad técnica nos haya acostumbrado a que si no podemos manipular estos procesos, ni verlos ni controlarlos…no les damos real cabida?

En fin, si Dios nos regala conocer los secretos del mundo en su misterio… Aún así tenemos que desaprender todo lo acostumbrado.

 

¿Cómo no dejarnos enseñar y convencer?


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hacer un examen de conciencia para ver cómo puedo dar mayor gloria a Dios con los dones que me ha dado.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.



viernes, 17 de julio de 2026

.Santoral

Santa Sinforosa y sus siete hijos

Mártires

18 de julio

Fuente: Corazones.org



Martirologio Romano: 


A nueve millas de Roma por la via Tiburtina, conmemoración de los Santos Sinforosa y sus siete compañeros Crecencio, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio, mártires, que fueron martirizados de diversas maneras, fieles a su hermandad con Cristo.




Breve Biografía

Santa Sinforosa fue una matrona romana, mujer, cuñada, y madre de mártires. Su esposo, san Getulio, que era tribuno militar, murió mártir en la época de Adriano. Este matrimonio tenía siete hijos varones cuyos nombres conserva la tradición: Crescencio, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio.

La familia vivió en Roma un tiempo, yendo y viniendo a las propiedades que el padre de familia, el tribuno Getulio -llamado también Zotico-, tenía en Tívoli. Dios les ha dado siete hijos; son familia cristiana y, en una casa bien dispuesta, llenan las horas del día viviendo en paz y armonía entre trabajos y aprendizajes mezclados con juegos, gritos y rezos.

El supersticioso emperador Adriano se ha convertido en un perseguidor cruel de los cristianos. Entre otros muchos, aprisiona a Getulio y a Amancio, su hermano, también militar. Prisioneros primero, acaban siendo decapitados en la orilla del Tiber.

Durante todo el tiempo de la persecución, Sinforosa ha salido con los suyos de Roma hacia Tívoli y allí procura preparar a sus hijos para la amenaza presente que se promete larga y que ya ha acabado con la vida de su padre. Les habla del amor de Dios y del premio, de fortaleza y fidelidad, de lealtad a Dios con las obras hasta la muerte como ha sido la actitud de su propio padre. Tuvo que pasar oculta siete meses con sus hijos, escondiéndose cuando arreciaba la persecución, por el temor a ser descubiertos, en una cisterna seca, que siglos después se mostraba a los visitantes. Sin fingimiento inútil, prepara a sus hijos hablándoles del peligro que corren, de los bienes futuros prometidos a los que son fieles y de la confianza en Jesucristo; también les pone al corriente de la dureza que supone el martirio y confiesa sus miedos ante la posibilidad de que claudique alguno de ellos. Todos se proponen estar dispuestos a la muerte antes que adorar a los ídolos.

Por fin cayeron en manos de sus enemigos, y como Sinforosa no se dejase persuadir con promesas y amenazas para sacrificar a los ídolos, el juez quiere colgarla por los cabellos junto al templo de Hércules; pero, comprendiendo que el espectáculo contribuirá a afianzar la fe de los cristianos que permanecen ocultos entre el pueblo, cambia el propósito, disponiendo que sea arrojada al río Teverone, próximo a Tívoli, con una pesada piedra atada al cuello. Hasta último momento Sinforosa siguió animando a sus hijos a permanecer firmes en la fe.

Sus hijos Crescente, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio, jóvenes y algunos niños, se resisten firmemente a sacrificar a los dioses y aseguran con claridad ante el juez que se ha ofrecido con promesas a hacer de padre y madre para ellos: "No seremos menos fuertes ni menos cristianos que nuestros padres".

Entonces es el potro alrededor del templo de Hércules el que entra en juego. A fuerza de ser estirados les descoyuntan los miembros, pero ellos bendecían a Dios en medio del tormento. Luego vienen los garfios que van rompiendo las carnes y, por último, vencido y humillado el juez por no poder torcer la voluntad de los fuertes y jóvenes reos, manda que los verdugos terminen con sus vidas atravesándoles con espadas y puñales.

Enterraron sus cuerpos en una fosa común que los paganos llamaron luego "Biothanatos", queriendo expresar el desprecio a la muerte que mostraron al juzgarles. Cuando se calma de furia de Adriano en cosa de año y medio, los cristianos pudieron dar digna sepultura a los que llamaban ya, distinguiéndolos, como "Los Siete Hermanos" y levantaron una pequeña y pobre iglesia a Sinforosa. Posteriormente sus reliquias se trasladaron a Roma y se pusieron, junto a las de Getulio, en la Iglesia de san Miguel.

martes, 19 de mayo de 2026

+Santoral+







San Pantaleón

Mártir. Médico


27 de julio

Fuente:   Catholic.net


Martirologio Romano: 

Cada 27 de julio, la Iglesia Católica celebra a San Pantaleón, mártir, médico nacido a fines del siglo III en Nicomedia (actual Turquía). Hoy sus devotos acuden al Monasterio de la Encarnación en Madrid para presenciar el milagro de la licuefacción de su sangre.






Breve Biografía

San Pantaleón (275-305) es uno de los “catorce santos auxiliadores”; es decir, forma parte del grupo de santos a los que los fieles pueden acudir cada vez que se presentan determinadas situaciones, como males o enfermedades.

En el caso de Pantaleón, es el intercesor cuando se padece de cosas tan comunes —y tan penosas— como un dolor de cabeza (cefalea o migraña) o una enfermedad como la tuberculosis.

El nombre ‘Pantaleón’ está copiado del griego y posee un hermoso significado: “El que se compadece de todos” (Παντελεήμων, Panteleímon), algo que el santo supo plasmar a través de la medicina. Todo buen médico debe “compadecerse”, es decir, “sufrir con” sus pacientes. Esto equivale a acercarse al dolor del que lo padece. Precisamente como el dolor no le es indiferente, el médico debe buscar la mejor manera para aliviar o curar al paciente.

Cristo, médico y medicina

Gracias a un antiguo manuscrito del siglo IV —hoy conservado en el Museo Británico (Londres, Inglaterra)— podemos conocer datos importantes sobre la vida y la muerte de San Pantaleón.

El médico nació alrededor del año 275 en Nicomedia. Fue hijo de madre cristiana, pero no se sintió particularmente tocado por la fe. Apenas alcanzó la edad suficiente, empezó a vivir como un pagano más y rechazó el cristianismo. Sin embargo, su hambre de conocimiento y el deseo de ayudar a otros lo motivaron a hacerse médico, igual que su padre.

Como tal, gozó de gran reputación y fama, llegando a atender al emperador Galerio Maximiano (305 - 311). Su vida parecía transcurrir sin mayores preocupaciones, hasta que conoció a Hermolao, un sacerdote cristiano. Este lo animó a conocer otro tipo de “medicina”.

Fue así como Pantaleón entró en contacto nuevamente con algunos miembros de la Iglesia. Poco a poco, el prestigioso médico fue descubriendo que su saber en torno a la naturaleza humana podía cobrar un sentido más elevado y pleno, muy por encima de sus cálculos iniciales: quien sufre de una enfermedad padece también en el alma, no sólo en el cuerpo. En ese sentido, Cristo amplió su comprensión del dolor, la enfermedad y la muerte. Esa experiencia impulsó a Pantaleón a vivir más de cerca el dolor de los enfermos y moribundos y, así, por primera vez, abrirse a la esperanza en una vida que no conoce el final: la vida eterna.

Pantaleón llegó a entender de esta manera que la enfermedad y el sufrimiento no lo destruyen todo. La muerte no tiene la última palabra: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (1 Cor 15, 55).

Cristo está en el que sufre
En el proceso de conversión de Pantaleón, Hermolao fue determinante. La amistad entre ambos abrió una puerta por la que Cristo entró: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo” (Apoc 3, 20).

Como consecuencia de ese “encuentro” personal con Jesús, Pantaleón empezó a servirlo en el sufriente, en los postrados y vulnerables. En ellos está el mismo Cristo.

Condenado a muerte
Cuando la persecución de Diocleciano Augusto (284-305) se extendió a Nicomedia, Pantaleón regaló todo lo que tenía a los necesitados e inició una vida en la clandestinidad como muchos otros cristianos. Desafortunadamente algunos médicos que le guardaban envidia lo delataron a las autoridades. Después sería arrestado junto a un grupo de cristianos entre los que estaba Hermolao.

Cuando la noticia de su captura llegó a oídos del emperador, este quiso salvarlo en secreto. Le mandó decir que le concedía la oportunidad de vivir, siempre y cuando renunciara a su religión. Pantaleón se negó a aceptar tal condición. Luego, como para que no quedara duda del poder de su fe, curó milagrosamente a un paralítico enfrente de sus enemigos.

Ese proceder fue considerado de inmediato una afrenta más contra el emperador, por lo que el santo fue condenado a ser torturado hasta morir. Sus verdugos lo sometieron de diferentes maneras, pero Pantaleón continuó vivo. Así que se ordenó su decapitación, al igual que la de sus compañeros.

La tradición registra los intentos fallidos por quitarle la vida: primero, lo arrojaron al fuego; luego, le echaron plomo fundido sobre el tórax; tras eso, intentaron ahogarlo, le arrojaron piedras y lo ataron a la “rueda” (torno). Finalmente, quisieron atravesar su cuerpo con una espada. Como a esto logró sobrevivir, según la costumbre romana, se procedió a que le cortaran el cuello.

La misma tradición recoge, además, un hecho extraordinario en torno al suplicio de San Pantaleón. Para torturarlo, su cuerpo había sido atado por sus verdugos a un árbol seco. Este, al quedar manchado con su sangre, revivió a los pocos días.

San Pantaleón y sus amigos recibieron la corona del martirio el 27 de julio de 305. Pantaleón tenía 29 años.

El milagro de la sangre
Sus reliquias, que incluyen muestras de su sangre, se conservan en distintos lugares: están repartidas entre Constantinopla (Turquía), Ravello (Italia) y el Real Monasterio de la Encarnación en Madrid (España) bajo la custodia de las Agustinas Recoletas.

Es en ese monasterio donde se preserva una muestra de la sangre de San Pantaleón, que permanece en estado sólido todo el año, a excepción del 27 de julio. En esta fecha, día de su fiesta litúrgica, se produce el milagro de la ‘licuefacción’ (la sangre de San Pantaleón se vuelve líquida). Cada vez que el milagro tiene lugar, las religiosas del monasterio abren las puertas del recinto al público para que los devotos puedan apreciar el acontecimiento.

sábado, 8 de marzo de 2025

SantodelDia


San Alejo de Roma

Mendigo.


Santo por las iglesias ortodoxa y católica. 

15 de julio


Fuente: 
 pildorasdefe.net


Martirologio Romano: 

Su culto se desarrolló en Siria y se extendió por el Imperio bizantino hacia el siglo IX. Solo hacia finales del siglo X apareció el nombre en los libros litúrgicos occidentales.







Breve Biografía

La versión griega de su leyenda presenta a Alejo como el único hijo de Eufemiano, un rico cristiano romano de la clase senatorial. Alejo huyó de su matrimonio concertado para seguir su vocación santa. Disfrazado de mendigo, vivió cerca de Edesa, Mesopotamia en Siria, aceptando limosnas incluso de sus propios esclavos domésticos, que habían sido enviados a buscarlo; que no lo reconocieron[2] hasta que un icono milagroso de la Santísima Virgen María (más tarde esta imagen se denominó Madonna de San Alejo) lo señaló como un «Hombre de Dios»(Ἄνθρωπος τοῦ Θεοῦ).


Huyendo de la notoriedad resultante, regresó a Roma, tan cambiado que sus padres no lo reconocieron, pero como buenos cristianos lo acogieron y le dieron cobijo durante diecisiete años, que pasó en un oscuro cubículo bajo las escaleras, rezando y enseñando el catecismo a los niños.[2] Tras su muerte, su familia encontró una nota en su cuerpo que les revelaba quién era y cómo había vivido una vida de penitencia desde el día de su boda, por amor a Dios.

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sábado, 18 de abril de 2015

VideoViolencia



Los Vídeo-Juegos violentos son muy

 dañinos para la mente del Niño


Muchos Padres a veces por ignorancia, o comodidad dejan a sus hijos horas frente al Televisor o en la Consola de Juegos, contentos porque los ven absortos y “tranquilos”, mientras su mente, pensamiento, personalidad está siendo entrenada para aceptar la cultura de la Muerte y la Violencia, como algo Natural. Literalmente se entrenan para matar, y ver la muerte del hombre por el hombre como cotidiano.

Los vídeo-juegos violentos están a la orden del día. Parece que cuanto más sangrientos o más crueles son, más éxito tienen.

Los estudios demuestran que los medios de comunicación violentos fomentan la conducta agresiva en niños y adultos susceptibles.  ¡Los niños “susceptibles” son los más vulnerables a hacerse agresivos cuando son expuestos a la violencia!

Los video juegos que son dañinos para los niños son aquellos en los que el niño pretende tener un arma y/o disfruta atacar a otras personas. Esto es así aún si las otras personas supuestamente son “los malos”. Algunos de los juegos también sancionan que los personajes masculinos ataquen a los personajes femeninos.  ¿Quiere usted que su niño piense que está bien lastimar a cualquiera que supuestamente sea “malo”?
Lo que hace daño a los niños es que aprenden a disfrutar la violencia.  Este aprendizaje trastorna el balance interior relacionado al placer de los niños. Cuando el balance de placer es alterado, los niños no disfrutan lo que deberían disfrutar.  ¡Algunos niños hasta se rehúsan a salir afuera a jugar!

ESTAMOS HABLANDO DE UNA EMPRESA QUE PRODUCE MILES DE MILLONES DE DOLARES. ES EL NEGOCIO DE ENTRAR EN LAS MENTES DE NUESTROS HIJOS

Consejos para los Padres 

Los padres pueden ayudar a sus niños a disfrutar de estos juegos y evitar los problemas mediante:
·         cotejar la evaluación del Consejo de Clasificación de Software de Entretenimiento [Entertainment Software Rating Board (ESRB)] en la caja de juegos para conocer el contenido del juego
·         seleccionar los juegos apropiados—tanto en contenido como en el nivel de desarrollo
·         jugar los juegos de vídeo con sus hijos, para experimentar el contenido del juego
·         establecer reglas claras acerca del contenido de los juegos y del tiempo que pueden dedicarle a jugarlos, ya sea dentro o fuera del hogar
·         advertirles claramente a los niños sobre el potencial de peligro serio de los contactos y relaciones en la Internet mientras están jugando juegos en línea
·         hablando con otros padres acerca de las reglas de su familia sobre los juegos de vídeo
·         recordando que usted es el modelo para su niño—incluyendo los juegos de vídeo que juega como adulto.
·         Replantee nuevas actividades con su hijo que le hagan apreciar las Artes, La Buena Música, La Naturaleza, La Sanas Relaciones Humanas, La Espiritualidad…