sábado, 15 de agosto de 2026

SantodelDia


Santa Regina de Alesia

Mártir 


7 de septiembre


Fuente: 
 EWTN.com


Martirologio Romano: 

Santa y mártir de la Iglesia Católica, nacida en Grignon (Francia), cuya festividad se celebra el 7 de septiembre



Breve Biografía

Se sabe muy poco sobre su vida, si bien la veneración a Santa Regina perdura. Lo que se conoce sobre ella son algunos detalles que fueron registrados en las actas en el martirologio romano.

Nació en el siglo III en Alesia. Su madre murió en el parto. Fue criada por su padre, un tal Clemente, ciudadano prominente pagano, que la puso al cuidado de una criada, cristiana que la bautizó en secreto.

En 253, esta joven gala de dieciséis años, Regina (Reine en francés), convertida al cristianismo, apacentaba sus ovejas al pie del monte Auxois, supuesto lugar del oppidum del sitio de Alesia. Un gobernador romano de las Galias, un tal Olibrius u Olimbrius, cuya historia, por lo demás, no ha dejado ningún otro rastro, quiso abusar de ella. Ella se resistió y también rechazó el matrimonio, así como abjurar de su fe. Fue encerrada en un calabozo, martirizada y decapitada. Se dice que en el momento de su ejecución apareció una paloma blanquísima que causó la conversión de muchos de los presentes.

Su culto progresó a partir del siglo siguiente, de lo que queda constancia desde el siglo V. El martirio de esta santa fue más tarde tema de muchos misterios teatrales.


Su cuerpo se trasladó a las afueras de la villa de Alesia, donde se construyó una basílica sobre su tumba. Entre los milagros que se le atribuyen, están la curación de una fuerte fiebre de un niño llamado Heriboldus, la curación de un hombre de Reome por el contacto con un trozo de la camilla de la santa, la curación de un hermano afectado del mal de la piedra y la curación parcial de un ciego.

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jueves, 23 de julio de 2026

E_Diario

 



Santo Evangelio según san Lucas 6, 6-11

Lunes XXIII tiempo ordinario


«¿Hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?»

Fuente: dominicos.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.

¡Venga tu reino!







Oración inicial

Señor, dejo en tus manos mis preocupaciones. Ayúdame a confiar en tu providencia, para que la revisión de mis actitudes y comportamiento me ayude a vivir lo que creo.

Evangelio del día 
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 6-11


Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.

Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.

Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.

Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:
«Levántate y ponte en medio».

Y, levantándose, se quedó en pie.

Jesús les dijo:
«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».

Y, echando en tomo una mirada a todos, le dijo:
«Extiende tu mano».

Él lo hizo y su mano quedó restablecida.

Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

“Extiende tu mano”
Según la imagen que tengamos de Dios, el culto será un momento celebrativo de conversión personal y eclesial o, por el contrario, una burda comedia de nuestro egoísmo insolidario.

La necesidad de poner a la persona en el centro, que nos muestra Jesús, no nos puede llevar al exceso que se da en la comunidad de Corinto y que denuncia san Pablo en la primera lectura.

Es fundamental que creamos que Dios es nuestro Abbá (papá), lleno de amor, misericordia y perdón por cada uno de nosotros, que somos pecadores. Pero, a veces, se malinterpreta esta bondad de Dios en el sentido de que más que un Padre, Dios es un “abuelete” un poco senil, que tolera bobaliconamente todo el mal que hacemos. Un padre-madre buenos educan a sus hijos con amor y responsabilidad. “Educar” es sacar del interior del hijo su verdadera personalidad y sus talentos, ofrecerles valores y recursos par saber conducir la vida y la fe, apoyarle con su cariño y estima continua, pero no falsamente complaciente con el mal. Porque el mal que hagan sus hijos, les hace daño a esos hijos. Por eso Dios es Padre amorosamente responsable.

Un miembro de la comunidad de Corinto practica el incesto. No es para gloriarse. Pablo declara la excomunión, que no es echarlo de la Iglesia, sino declarar que él se ha echado a sí mismo por su conducta.

Pero esta declaración no es para castigo, sino medicinal. Para que se dé cuenta, se arrepienta y así ser salvo en el día del Señor.

Pidamos al Señor que Dios y su misericordia sean el centro de nuestro ser y la motivación más profunda de nuestra acción y que nos dé la gracia de sentirnos activamente responsables del don de la fe y roguemos también para que la vivamos sincera y coherentemente.

 

¿Me pregunto si mis juicios de los otros y mis acciones ayudan o hacen daño? ¿Justifico mi falta de compromiso abusando de la bondad de Dios?.


¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén





viernes, 17 de julio de 2026

.Santoral

San Zacarías 

Profeta del Antiguo Testamento.



6 de septiembre

Fuente: ewtn y otros



Martirologio Romano: 


Su ministerio se desarrolló en un periodo crucial de restauración para el pueblo judío tras el exilio en Babilonia, desempeñando un papel fundamental en la reconstrucción espiritual y material de Jerusalén alrededor del siglo VI a.C.





Breve Biografía


Vida y obra
San Zacarías nació probablemente en Babilonia durante el cautiverio. Pertenecía a una familia de linaje sacerdotal, siendo hijo de Berequías y nieto de Iddo, uno de los jefes de los sacerdotes que regresaron a la Tierra Prometida junto al líder civil Zorobabel. Esto le otorgaba una doble condición: la de sacerdote encargado del culto y la de profeta enviado por Dios.

Su actividad profética comenzó aproximadamente en el año 520 a.C., durante el segundo año del reinado de Darío I de Persia. 
En ese momento, los judíos que habían regresado a Jerusalén se encontraban desanimados, viviendo entre ruinas y enfrentando una fuerte oposición política que había paralizado las obras del Templo. Zacarías, trabajando en estrecha colaboración con el profeta Hageo, levantó la voz para sacudir la apatía de la comunidad.

Su obra escrita consta de catorce capítulos que la tradición bíblica divide en dos secciones principales: las visiones nocturnas (capítulos 1-8) y las profecías mesiánicas (capítulos 9-14).

Las ocho visiones nocturnas (Capítulos 1-6)
En una sola noche, Zacarías recibió una serie de ocho visiones cargadas de un simbolismo apocalíptico. Estas visiones tenían como objetivo consolar al pueblo sufriente y asegurarles que Dios estaba actuando activamente a su favor:
Los jinetes entre los mirtos (1:7-17): Jinetes patrullan la Tierra y la encuentran en paz, pero Jerusalén sigue en ruinas. Dios interviene prometiendo que volverá a tener compasión de su ciudad y que el Templo será reconstruido.

Los cuatro cuernos y los cuatro artesanos (1:18-21): Los "cuernos" representan a las potencias extranjeras que dispersaron a Israel. Los "artesanos" u obreros enviados por Dios simbolizan las fuerzas que derribarán el orgullo de esos imperios opresores.
El hombre con la cinta de medir (2:1-13): Un ángel va a medir Jerusalén, pero se le revela que la futura ciudad no tendrá murallas físicas debido a la inmensa cantidad de habitantes; Dios mismo será una muralla de fuego a su alrededor.

La purificación del sumo sacerdote Josué (3:1-10): El sumo sacerdote aparece con ropas sucias mientras Satanás lo acusa. Dios reprende a Satanás, le quita las vestiduras sucias a Josué y le pone ropas de gala, simbolizando el perdón de los pecados del pueblo y la restauración del sacerdocio.

El candelabro de oro y los dos olivos (4:1-14): Un candelabro alimentado continuamente por el aceite de dos olivos, que representan al líder civil (Zorobabel) y al líder religioso (Josué). Deja una de las frases más célebres del libro: "No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos" (Zac 4:6).El rollo que vuela (5:1-4): Un rollo gigante vuela por el aire maldiciendo a los ladrones y a los que juran en falso, demostrando que la ley moral de Dios purificará activamente la sociedad.
La mujer en la canasta (5:5-11): Una mujer que representa la "Maldad" es encerrada en una canasta de plomo y transportada por dos mujeres con alas de cigüeña hacia Babilonia, significando la extirpación total del pecado de la Tierra Santa.

Los cuatro carros (6:1-8): Cuatro carros tirados por caballos de distintos colores salen a recorrer los cuatro puntos cardinales del mundo, ejecutando el juicio de Dios y trayendo reposo al espíritu divino.

Importancia histórica y teológica

La importancia de San Zacarías radica en su capacidad para amalgamar la reconstrucción material con el despertar moral. Mientras Hageo ponía énfasis en levantar físicamente los ladrillos del Segundo Templo, Zacarías recordaba que los templos de piedra carecen de valor si el corazón del pueblo no se consagra a la justicia, la misericordia y la verdad.

Teológicamente, es uno de los profetas con mayor carga de esperanza. 
Su propio nombre en hebreo significa "el Señor se acuerda", lo que servía como un recordatorio viviente de que Dios no había abandonado el pacto con su pueblo a pesar del exilio. Actuó como el gran consolador de una generación que solo conocía los escombros y la desolación.

Legado y conexión con el Nuevo Testamento

El legado de San Zacarías trasciende el Antiguo Testamento y se proyecta con enorme fuerza en el cristianismo, siendo uno de los profetas más citados por los evangelistas. Sus visiones mesiánicas prefiguraron con siglos de anticipación acontecimientos clave de la vida de Jesucristo:
La entrada triunfal (Zacarías 9:9 \Mateo 21:4-5): Zacarías anunció que el Rey vendría "humilde, y cabalgando sobre un asno". Los evangelios registran el cumplimiento exacto de este pasaje durante el Domingo de Ramos, marcando el estilo de un Mesías pacífico y no militar.

Las treinta monedas de plata (Zacarías 11:12-13 Mateo 26:15 y 27:9-10): El profeta habla de recibir el pago de treinta piezas de plata —el precio de un esclavo— y de cómo ese dinero terminó arrojado "en la casa de Jehová para el alfarero". 
Esto prefiguró con precisión matemática la traición de Judas Iscariote y el posterior destino del dinero.
El Buen Pastor herido (Zacarías 13:7 Mateo 26:31): El texto bíblico dice: "Hiere al pastor, y se dispersarán las ovejas". El propio Jesús citó textualmente esta profecía de Zacarías durante la Última Cena para anunciar a sus discípulos que se dispersarían tras su arresto en el Getsemaní.
El costado traspasado (Zacarías 12:10) Juan 19:37): La profecía dice: "y mirarán a mí, a quien traspasaron". 
El evangelista San Juan evoca directamente estas palabras al describir el momento en que un soldado romano atravesó el costado de Jesús con una lanza en la cruz.
Influencia en el Apocalipsis de San Juan: Las imágenes de los cuatro caballos de colores (Zac 6) y el candelabro flanqueado por olivos (Zac 4) sirvieron como la base literaria y teológica que utilizó el apóstol Juan para escribir las visiones de los Jinetes del Apocalipsis y los Dos Testigos en el último libro de la Biblia.
La Iglesia Católica conmemora su fiesta litúrgica cada 6 de septiembre, honrándolo no solo como el arquitecto espiritual del Templo reconstruido, sino como el mensajero que vislumbró con absoluta claridad el misterio y sacrificio del Redentor.

martes, 19 de mayo de 2026

+Santoral+







San Josué

Sucesor de Moisés en las campañas militares


1 de septiembre

Fuente:   Catholic.net


Martirologio Romano: 

Santo del Antiguo Testamento, Josué Hijo de Nun, perteneciente a la tribu de Efraín.







Breve Biografía

La festividad principal de este día es la de San Josué, hijo de Nun, perteneciente a la tribu de Efraín. Según la Biblia, fue el sucesor de Moisés en las campañas militares de la conquista de Canaán. Nació en Egipto, probablemente de la misma edad que Caleb, con quien aparece estrechamente vinculado. Fue ayudante de Moisés durante el Éxodo y comandante de los israelitas en la batalla contra los amalecitas en Refidín.

Josué acompañó a Moisés en momentos decisivos: lo esperó cuando subió al Sinaí a recibir los Diez Mandamientos y fue uno de los doce exploradores enviados a Canaán. Solo él y Caleb trajeron un informe alentador. Su nombre original era Oseas, pero Moisés lo llamó Josué, que en hebreo significa “Yahveh salva”, signo de la misión divina que le esperaba.

Bajo su mando, Israel conquistó Jericó, cuyas murallas cayeron tras siete días de procesiones alrededor de la ciudad con el Arca de la Alianza y el toque de los shofarim. La ciudad fue destruida y Josué maldijo a quien intentara reconstruirla. Más tarde, conquistó Hai, tras castigar el pecado de Acán, y continuó con una serie de victorias militares en Canaán. Según la narración bíblica, Yahvé intervino en su favor, deteniendo el sol en el cielo durante la batalla contra los cinco reyes amorreos.

Conquistó también Maquedá, Libná, Laquis, Eglón, Hebrón y Debir, donde se cumplió el mandato de “exterminar todo lo que tenía vida”. Tras vencer a Yabín, rey de Jasor, culminó la conquista de la Tierra Prometida y repartió el territorio entre las tribus de Israel. En su ancianidad convocó una asamblea en Siquem para exhortar al pueblo a permanecer fiel a Yahvé. Murió a los 110 años y fue sepultado en Timnat-sera, en los montes de Efraín.

La tradición judía lo recuerda como Yehoshúa ben Nun y le atribuye los últimos pasajes del Deuteronomio. Su nombre, Yehoshúa, es también el mismo que, siglos después, llevaría Jesús (Yeshua), estableciendo un vínculo teológico entre el conquistador de Canaán y el esperado restaurador del reino de Israel.

Josué y Caleb aparecen incluso mencionados en el Corán como “dos hombres temerosos de Dios” que recibieron su gracia..

sábado, 18 de abril de 2015

VideoViolencia



Los Vídeo-Juegos violentos son muy

 dañinos para la mente del Niño


Muchos Padres a veces por ignorancia, o comodidad dejan a sus hijos horas frente al Televisor o en la Consola de Juegos, contentos porque los ven absortos y “tranquilos”, mientras su mente, pensamiento, personalidad está siendo entrenada para aceptar la cultura de la Muerte y la Violencia, como algo Natural. Literalmente se entrenan para matar, y ver la muerte del hombre por el hombre como cotidiano.

Los vídeo-juegos violentos están a la orden del día. Parece que cuanto más sangrientos o más crueles son, más éxito tienen.

Los estudios demuestran que los medios de comunicación violentos fomentan la conducta agresiva en niños y adultos susceptibles.  ¡Los niños “susceptibles” son los más vulnerables a hacerse agresivos cuando son expuestos a la violencia!

Los video juegos que son dañinos para los niños son aquellos en los que el niño pretende tener un arma y/o disfruta atacar a otras personas. Esto es así aún si las otras personas supuestamente son “los malos”. Algunos de los juegos también sancionan que los personajes masculinos ataquen a los personajes femeninos.  ¿Quiere usted que su niño piense que está bien lastimar a cualquiera que supuestamente sea “malo”?
Lo que hace daño a los niños es que aprenden a disfrutar la violencia.  Este aprendizaje trastorna el balance interior relacionado al placer de los niños. Cuando el balance de placer es alterado, los niños no disfrutan lo que deberían disfrutar.  ¡Algunos niños hasta se rehúsan a salir afuera a jugar!

ESTAMOS HABLANDO DE UNA EMPRESA QUE PRODUCE MILES DE MILLONES DE DOLARES. ES EL NEGOCIO DE ENTRAR EN LAS MENTES DE NUESTROS HIJOS

Consejos para los Padres 

Los padres pueden ayudar a sus niños a disfrutar de estos juegos y evitar los problemas mediante:
·         cotejar la evaluación del Consejo de Clasificación de Software de Entretenimiento [Entertainment Software Rating Board (ESRB)] en la caja de juegos para conocer el contenido del juego
·         seleccionar los juegos apropiados—tanto en contenido como en el nivel de desarrollo
·         jugar los juegos de vídeo con sus hijos, para experimentar el contenido del juego
·         establecer reglas claras acerca del contenido de los juegos y del tiempo que pueden dedicarle a jugarlos, ya sea dentro o fuera del hogar
·         advertirles claramente a los niños sobre el potencial de peligro serio de los contactos y relaciones en la Internet mientras están jugando juegos en línea
·         hablando con otros padres acerca de las reglas de su familia sobre los juegos de vídeo
·         recordando que usted es el modelo para su niño—incluyendo los juegos de vídeo que juega como adulto.
·         Replantee nuevas actividades con su hijo que le hagan apreciar las Artes, La Buena Música, La Naturaleza, La Sanas Relaciones Humanas, La Espiritualidad…



viernes, 17 de abril de 2015

MadreIglesia



La santa madre Iglesia

 Después de afirmar la fe en Dios uno y Trino el Credo da un salto cualitativo cuando afirma: “creo en la Iglesia…” El misterio de la Iglesia aparece insertado dentro del misterio de Dios-trino, ya que éste es su fuente y origen. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son garantes de la Iglesia, pues donde están los tres, allí también se encuentra la Iglesia que es el cuerpo de los tres (Cfr. Tertuliano) La Iglesia hace visible el misterio trinitario.

Una, santa, católica y apostólica son las notas esenciales de la Iglesia proclamadas en el credo. Pero creer en la Iglesia no es creer en una doctrina, un concepto, una idea, sino que es una experiencia vital. Por eso la expresión de “madre Iglesia” supera a todas por ser la imagen más bella, repetida y entrañable. Es la que mejor expresa su naturaleza, lo que es en realidad, pues realiza las funciones de madre espiritual a imagen de la madre natural. Es contundente la expresión de San Cipriano (s.III): “No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia por madre” (Sobre la unidad de la Iglesia, 6).

“La santa madre Iglesia” es la expresión más antigua usada por los santos padres, los concilios, sínodos y la predicación. Esta idea de “madre Iglesia” debe estar presente a lo largo de estas reflexiones como clave, prisma de visión o idea transversal que enfoca todo comentario. El Papa Francisco repite constantemente que la “Iglesia es nuestra madre y todos somos parte de ella; una madre misericordiosa, que comprende, que intenta ayudar, que no juzga sino que ofrece el perdón de Dios” (Audiencia General 11.09.13).

Hay ideas erróneas que se van propagando tendenciosamente fijándose sólo en lo exterior de una institución humana imperfecta y pecadora que aplica normas frías y exigentes, juzga y condena. Otros propagan la expresión más absurda que se puede pensar: “Cristo sí, Iglesia no”. Un cristiano que dijera eso se niega a sí mismo. La Iglesia es la prolongación de Cristo en el tiempo y la formamos todos, desde el Papa hasta el último recién bautizado. Es fundamental, pues, definir qué es la Iglesia.

QUÉ ES LA IGLESIA

La iglesia la fundó Jesucristo y la puso a andar en la historia el día de Pentecostés (Hch 2, 1ss). Aparece como la larga mano o prolongación de la acción de Cristo, guiada por el Espíritu Santo, caminando hacia la casa del Padre. Es el sacramento de Cristo y del Espíritu (CEC 738).

Para algunos la Iglesia es una estructura, una institución, un conjunto de leyes, una jerarquía. Estos se quedan sólo en lo exterior y en la periferia del ser de la Iglesia. La Iglesia no son unos muros fríos, ni unos despechos de administración, ni un parlamento de leyes. Sin duda que para funcionar necesita unas normas y unas estructuras, pero muy distintas de las del mundo, pues la única y gran ley que la conduce es la caridad.

Está compuesta por personas. Dice San Pedro: “También vosotros, como piedras vivas, sois edificados como edificio espiritual para un sacerdocio santo… vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa” (1P 2, 4-9).

Muchas figuras de diversos órdenes enriquecen la definición de Iglesia: madre, esposa de Cristo, pueblo de Dios (LG 9), sacramento y cuerpo de Cristo, sacramento de salvación universal, casa o familia de Dios edificación de Dios, maestra, luz de las gentes, labranza, viña, redil, grey de Dios, Jerusalén del cielo. Todas estas imágenes ayudan a ahondar lo que hay de invisible y misterio en la Iglesia, pues es, a la vez, una institución humana y divina. Está en el mundo pero lo trasciende. Su origen es divino y sólo lo podemos captar desde la fe. Dice San Ireneo: “Donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios; y allí donde está el Espíritu de Dios, allí está la Iglesia y toda la gracia” (Trat. contra las herejías, 3,24).

Se descubre el misterio de la Iglesia a través de sus acciones que prolongan la salvación de Cristo. Está en el mundo para proclamar el Reino de Dios anunciando el Evangelio, distribuyendo el depósito de la gracia por medio de los sacramentos; educa, ora, celebra, vive, renueva la humanidad. Está al servicio de la humanidad entera de quien recibe como pueblo de Dios sus hijos. Ejerce de buena samaritana del mundo, como Jesús, sirviendo a los más necesitados. Éste es el rostro auténtico y amable de la Iglesia madre.

Los santos, los mártires, los misioneros, que son los mejores hijos de la Iglesia exclamaban: amo a mi madre la Iglesia, creo en ella, entrego mi vida para ella. Entendían que así como a la madre se le quiere a pesar de sus arrugas, así mismo se ama a la Iglesia que durante siglos ha sufrido los avatares de la historia y se le ha pegado el polvo de mil caminos del mundo.

A pesar de los pecados de los miembros de la Iglesia, de las tensiones que siempre ha habido y habrá, a pesar de los defectos el fiel creyente siempre ama a la Iglesia. Ella nos ha engendrado para la vida de la fe, nos alimenta en sus sacramentos con la gracia de Dios, nos acompaña en el camino de la vida, nunca deja de acoger y perdonar. La Iglesia, según la expresión de los Padres, es el lugar “donde florece el Espíritu” (San Hipólito Romano, Traditio apostolica, 35).

Nuestra actitud es siempre la de aceptarla, amarla, comprenderla, colaborar con ella, sentirnos a gusto en su seno, mejorarla y rejuvenecerla con nuestra conversión continua para ser cada día más fieles a su misión. Es que cuando hablamos de Iglesia debemos pensar que la formamos todos los bautizados y todo lo que se pueda llamar pueblo de Dios. El Concilio Vaticano II enriqueció la definición del misterio de la Iglesia con la hermosa expresión de “Pueblo de Dios”.“Así, pues, de todas las gentes de la tierra se compone el Pueblo de Dios, porque de todas recibe sus ciudadanos, que lo son de un reino, por cierto no terreno, sino celestial” (LG 13). Así, la Iglesia es y está llamada a ser más plenamente misterio de amor, comunión, misión y unión.

LOS 5 MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA

Según el Catecismo de la Iglesia Católica #2041-2043
Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo. Los mandamientos más generales de la Santa Madre Iglesia son cinco:

El primer mandamiento (oír misa entera los domingos y fiestas de precepto) 
Exige a los fieles participar en la celebración eucarística, en la que se reúne la comunidad cristiana, el día en que conmemora la Resurrección del Señor, y en aquellas principales fiestas litúrgicas que conmemoran los misterios del Señor, la Virgen María y los santos. 
El segundo mandamiento (confesar los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar)
Asegura la preparación para la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo.

El tercer mandamiento (comulgar por Pascua de Resurrección) 
Garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor en relación con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana.

El cuarto mandamiento (ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia) 
Asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas; contribuyen a hacernos adquirir el dominio sobre nuestros instintos y la libertad del corazón.

El quinto mandamiento (ayudar a la Iglesia en sus necesidades) 
Señala la obligación de ayudar, cada uno según su capacidad, a subvenir a las necesidades materiales de la Iglesia.


Oración por la Santa Iglesia y por los sacerdotes


Oh Jesús mío, te ruego por toda la Iglesia:
concédele el amor y la luz de tu Espíritu
y da poder a las palabras de los sacerdotes
para que los corazones endurecidos
se ablanden y vuelvan a ti, Señor.
Señor, danos sacerdotes santos;
Tú mismo consérvalos en la santidad.
Oh Divino y Sumo Sacerdote,
que el poder de tu misericordia
los acompañe en todas partes y los proteja
de las trampas y asechanzas del demonio,
que están siendo tendidas incesantemente para las almas de los sacerdotes.
Que el poder de tu misericordia,
oh Señor, destruya y haga fracasar
lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes,
ya que tú lo puedes todo.
Oh mi amadísimo Jesús,
te ruego por el triunfo de la Iglesia,
por la bendición para el Santo Padre y todo el clero,
por la gracia de la conversión de los pecadores empedernidos.
Te pido, Jesús, una bendición especial y luz
para los sacerdotes,
ante los cuales me confesaré durante toda mi vida.
(Santa Faustina Kowalska)