El Inmaculado Corazón de María en
1er Sábado de Mes.
La devoción de los 5
primeros sábados:
Un pedido de la Virgen
de Fátima y el mismo Cristo
El 10 de diciembre de 1925, la Santísima Virgen se le apareció a Lucía de
Fátima, y a su lado, suspenso en una nube luminosa, estaba el Niño Jesús.
La
Santísima Virgen puso su mano en el hombro de Lucía y, mientras lo hacía, le
mostró un Corazón rodeado de espinas que ella tenía en la otra mano. Al mismo
tiempo, el Niño Jesús le dijo:
"Ten pena del Corazón de tu Santísima Madre, que está cubierto de
espinas, que los hombres ingratos en cada momento le clavan, sin haber quien
haga un acto de reparación para quitárselas".
Luego la Santísima Virgen le dijo:
"Mira, hija mía, mi Corazón rodeado de espinas, que los hombres
ingratos en cada momento le clavan, con blasfemias e ingratitudes.
Tú, al menos, haz por consolarme, y di que a todos aquellos que durante
cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión,
recen cinco decenas del Rosario y me hagan quince minutos de compañía meditando
sobre los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo
asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su
salvación".
¿Cómo
practicar la devoción?
Los actos de piedad cada primer sábado de mes son: confesarse (de
preferencia ese mismo día o unos días antes), comulgar, rezar el Rosario
completo y hacerle compañía a María al menos quince minutos, meditando los
misterios del Rosario.
¿Qué
obtiene quien practique esta devoción?
La Virgen María promete a su hijo “asistirle en la hora de su muerte con
las gracias necesarias para que pueda salvarse”, es decir, tener la posibilidad
de no morir en pecado mortal.
Esta devoción no es un “pase gratuito” para librarse del infierno a los
que mueran sin arrepentirse.
¿Por qué
en sábado?
Santo Tomás de Aquino decía que el sábado siguiente al Viernes Santo, la
única que permaneció firme en su fe fue María, y por eso la Iglesia, para
honrarla, le dedica ese día.
¿Por qué
cinco sábados?
Jesús se le apareció a sor Lucía en la noche del 29 al 30 de mayo de 1930
y le explicó que “hay cinco tipos de ofensas y blasfemias pronunciadas contra
el Inmaculado Corazón de María”.
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La primera es en contra de su
Inmaculada Concepción
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Segunda, contra su virginidad
perpetua;
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Tercera, contra su maternidad
divina, rehusando recibirla como Madre de la humanidad;
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Cuarta, los que procuran infundir
en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio
hacia la Madre Inmaculada
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Quinta, los que la insultan
directamente en sus sagradas imágenes.



