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Letanía a la Santísima Hostia

 

Probablemente hayas oído hablar de la Coronilla de la Divina Misericordia, que Cristo le dio a Santa Faustina. 



¿Pero has oído hablar de su hermosa Letanía a la Santísima Hostia?

Santa Faustina fue una de las grandes místicas del siglo XX y registró sus asombrosas experiencias sobrenaturales en su diario.

En un pasaje fechado el 4 de enero de 1935, explica el camino santo en el que pasó las últimas horas de 1934: en una intensa oración ante Cristo en la Eucaristía. Entonces, cuando el reloj dio la medianoche, ¡estalló en una letanía de alabanza a Jesús en la

Después de registrar la oración en su diario, terminó la entrada de esa fecha con este pensamiento: “No entiendo cómo es posible no confiar en Aquel que puede hacer todas las cosas. Con Él, todo; sin Él, nada. Él es el Señor. No permitirá que los que han depositado toda su confianza en él sean avergonzados “.

Eucaristía!

El texto completo de su asombrosa oración está a continuación.

Letanías a la Santísima Hostia

 

Oh Santa Hostia, en la que está encerrado el testamento de la Divina Misericordia para nosotros y, especialmente para los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, en [la que] está oculto el Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús como testimonio de la infinita misericordia hacia nosotros y, especialmente, hacia los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, que contiene la vida eterna que [de] la infinita misericordia es donada en abundancia a nosotros y, especialmente, a los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, en la que está la misericordia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo hacia nosotros y, especialmente, a los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, en la que está encerrado el precio infinito de la misericordia, que compensará todas nuestras deudas y, especialmente, la de los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, en la que encierra la fuente de agua viva que brota de la infinita misericordia hacia nosotros y, especialmente, para los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, en la que está encerrado el fuego del amor purísimo que arde del seno del Padre Eterno, como del abismo de la infinita misericordia para nosotros y, especialmente, para los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, en la que está guardado el remedio para todas nuestras debilidades, [remedio] que mana de la infinita misericordia, como de una fuente para nosotros y, especialmente, para los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, en la que está encerrado el vínculo de unión entre Dios y nosotros, gracias a la infinita misericordia para nosotros y, especialmente para los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, en la que están encerrados todos los sentimientos del dulcísimo Corazón de Jesús hacia nosotros y, especialmente, hacia los pobres pecadores.

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza en todos los sufrimientos y contrariedades de la vida.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre las tinieblas y las tormentas interiores y exteriores.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza en la vida y en la hora de la muerte.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre los fracasos y el abismo de la desesperación.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre las mentiras y las traiciones.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre las tinieblas y la impiedad que sumergen la tierra.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre la nostalgia y el dolor, en el que nadie nos comprende.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre las fatigas y la vida gris de todos los días.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza cuando nuestras ilusiones y nuestros esfuerzos se esfuman.

 

Oh Santa Hostia, nuestra única esperanza entre los golpes de los enemigos y los esfuerzos del infierno.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando las dificultades excedan mis fuerzas y cuando mis esfuerzos resulten inútiles.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando las tormentas agiten mi corazón y el espíritu aterrorizado comience a inclinarse hacia la desesperación.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando mi corazón comience a temblar y el sudor mortal nos bañe la frente.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando todo se conjure contra mí y la negra desesperación comience a introducirse en mi alma.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando mi vista se apague para todo lo que es terrenal y mi espíritu vea por primera vez los mundos desconocidos.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando mis obligaciones estén por encima de mis fuerzas y el fracaso sea mi destino habitual.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando el cumplimiento de las virtudes me parezca difícil y mi naturaleza se rebele.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando los golpes de los enemigos sean dirigidos contra mí.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando las fatigas y los esfuerzos sean condenados por la gente.

 

Oh Santa Hostia, confiaré en Ti cuando Tu juicio resuene sobre mí, en aquel momento confiaré en el mar de Tu misericordia.

 

+ Oh Santísima Trinidad, confío en Tu Infinita Misericordia.

Dios es mi Padre, entonces yo, su niña, tengo todo el derecho sobre su Corazón Divino y cuanto más grandes son las tinieblas, tanto más plena debe ser nuestra confianza.

Diario de Santa María Faustina Kowalska.