Penitencia


PENITENCIA




La palabra “penitencia” evoca, en la mayoría de las personas, algo negativo; la consideran sinónimo de “castigo”, de “mortificación” entendida ésta como algo desagradable porque mortifica, molesta, incomoda.



No es de extrañar, por ejemplo, que la Cuaresma, como tiempo de penitencia, sea vista por muchos creyentes como algo que querrían ahorrarse para pasar directamente a disfrutar de la alegría de la Pascua.

Pero la Iglesia no cree en los atajos aparentes que en realidad no acortan el trayecto y pueden extraviar a quien los sigue, y por eso año con año nos sigue proponiendo recorrer todo el camino de la Cuaresma con un sentido penitencial, lo cual, lejos de ser una mala noticia, es algo estupendo porque la penitencia, bien entendida, no sólo no es un fastidio al que se antoja sacarle la vuelta sino todo lo contrario, es una ayuda inestimable que hay que procurar aprovechar ¡al máximo!

Además la Penitencia en los católicos que camino recto de purificación, al unirnos a Cristo por medio de Pequeños sacrificios en lo cotidiano

Es una doctrina tradicional de la espiritualidad Cristiana que es un componente del arrepentimiento, de alejarse del pecado y volverse a Dios, incluye alguna forma de penitencia, sin la cual al Cristiano le es difícil permanecer en el camino angosto y ser salvado ( Jer 18:11, 25:5; Ez 18:30, 33:11-15; Jl 2:12; Mt 3:2; Mt 4:17; He 2:38 ). Cristo mismo dijo que sus discípulos ayunarían una vez que El partiera ( Lc 5:35 ). La ley general de la penitencia, por ello, es parte de la ley de Dios para el hombre.

En su Exhortación Apostólica Post-sinodal "Reconciliatio et Paenitentia" (Reconciliación y Penitencia), el Papa Juan Pablo II definió la penitencia como un cambio profundo de corazón, un cambio de vida, un esfuerzo concreto, cotidiano, continuo, sostenido por la gracia de Dios, para despojarse del hombre viejo y revestirse del nuevo, superar lo carnal para que prevalezca lo espiritual (ver RP #4).

En términos prácticos, puede decirse que la penitencia es una acción concreta que un creyente realiza, sostenido por Dios, con el fin de de superar algo que estorba o peor aun, que obstaculiza su crecimiento como persona de fe y su amistad con Él.




La Penitencia ha sido muy desacreditada de un tiempo para acá.  Algunos ni siquiera habrán oído hablar de esto. 

Pero … ¿se han fijado a cuántas limitaciones y exigencia se someten los deportistas, por ejemplo, y todos los que quieren lograr alguna meta?  Ejercicios, madrugadas, entrenamientos, dietas, competencias, más entrenamientos, etc, etc.

¿O las disciplinas a que se somete alguna para rebajar de peso:  dietas, ejercicios, masajes, exámenes médicos, cirugías, etc?
Más importante:  Huelgas de hambrepara lograr democracia y libertad, en que se pone de veras en peligro la salud y la vida por un ideal.

O sea, para las cosas materiales, sí hacemos sacrificios, nos sometemos a exigencias e incomodidades. 

Pero para Dios y nuestra vida espiritual, eso no hace falta, o hace daño, o es demasiada molestia. 

En la vida espiritual tenemos una meta:  nuestra salvación eterna. Entonces … ¿qué podemos hacer para mejorar nuestra alma, para lograr nuestra meta final que es nuestra salvación eterna?  ¿Qué podemos hacer para disciplinarnos en la vida espiritual?

.        ¿En qué consiste hacer penitencia?

Consiste en oponernos a nuestros deseos, a lo que  nos provoca, a lo que nos resulta fácil, a lo que nos hace sentir bien, a lo cómodo. 

La penitencia nos ayuda a disciplinar las exigencias del cuerpo para quedar más libres para amar más y mejor a Dios, para cumplir sus mandamientos y hacer su Voluntad.

La penitencia sirve para dominar lo material en nosotros, lo que llamamos la carne, para que nuestra parte espiritual quede más libre. Es decir, para que nuestro entendimiento dotado de inteligencia y nuestra voluntad dotada de libertad sean más libres para optar por Dios.

Con la penitencia controlamos nuestra voluntad para acercarla más a la Voluntad de Dios.

.        ¿Cómo hacer penitencia?
La Iglesia habla en este Tiempo de Cuaresma de ayuno.  Significa refrenarnos en las comidas.  ¡Ojo! No significa hacer dietas.

Es quitarnos cosas que nos gustan, como los dulces.  O comer cosas que no nos gustan, o comerlas aunque estén frías.  Beber agua natural, si nos gusta fría o abstenernos de los refrescos y tomar agua solamente. 

Pero también hay otros ayunos que no son comida:   de cigarro, de televisión, de Internet, de redes sociales y chateo.

¡Qué bien nos haría personalmente y qué bien haríamos dedicando parte del tiempo que pasamos ante el televisor o en internet, en chateo, para orar solos o en familia, en leer o estudiar la Biblia o en hacer alguna obra buena en favor de alguien necesitado de una enseñanza, de un consejo o de una ayuda cualquiera!